11Jun

Fábricas inteligentes, interacción laboral entre humanos y robots, procesos totalmente automatizados y digitales y cadenas de producción más rápidas y eficientes son algunas de las características de la Cuarta Revolución Industrial. Las empresas están obligadas a transformarse si quieren seguir en el mercado.

Una nueva industria con fábricas inteligentes se está abriendo campo en el mundo y llegó para transformar la forma como la sociedad del siglo XXI trabaja y vive. Las compañías ya cuentan con sistemas y procesos automatizados, con cadenas de producción más eficientes y rápidas, con productos personalizados y con trabajadores que interactúan y comparten tareas con robots.

Se trata de la Industria 4.0, o también conocida como la Cuarta Revolución Industrial, una era de cambios constantes marcada por la digitalización y los avances tecnológicos que trae nuevos protagonistas como robots, carros autónomos, drones, fábricas inteligentes, impresión 3D y la tendencia del Internet de las Cosas.

Expertos en el tema como el padre de esta teoría, el economista e ingeniero Klaus Schwab, advierten que nadie podrá escapar de ella y que quien no se suba a este tren se quedará atrás. En su libro ‘La Cuarta Revolución Industrial’, el alemán la califica como la “revolución más significativa y con ramificaciones más profundas que cualquier otra en la historia de la humanidad”. Schwab, director general y fundador del Foro Económico Mundial (FEM), aseguró durante su intervención en el encuentro que esta organización realizó a principios de este año en Davos (Suiza) que “se trata de un cambio fundamental en la forma en la que producimos, consumimos y nos relacionamos unos con otros, impulsado por la convergencia del mundo físico y el digital con los seres humanos”.

En esto coincide Rosa García, presidente de Siemens España, quien considera que es un proceso imparable en el que las empresas que no se adapten desaparecerán del mercado. En una entrevista con el diario español Expansión, la ejecutiva afirmó que el nuevo objetivo para las compañías “es ser más competitivas y eficientes, y crear mejores productos y servicios para los ciudadanos”.

El impacto a nivel laboral de una industria más automatizada y robotizada es uno de los aspectos que genera más preocupación. El estudio ‘El futuro de los trabajos’, liderado por Schwab y dado a conocer durante el FEM, reveló que cinco millones de empleos se perderán en todo el mundo entre 2015 y 2020, pero también anticipó que se crearán dos millones de nuevos empleos en áreas como la informática, las matemáticas, la ingeniería, la robótica y la arquitectura.

Sin embargo, hay quienes consideran que el hombre, las máquinas y robots se complementarán, como lo afirma el director del Centro de Investigación Alemán de Inteligencia Artificial, Wolfgang Wahlster: “Las máquinas no van a sustituir a las personas. El factor fundamental en la Industria 4.0 es el ser humano, quien interactuará con la máquina de forma colaborativa”, aseguró en el congreso ‘La fábrica inteligente’, que se realizó en el 2015 en Bilbao (España).

Una implicación directa que se desprende de esta revolución tecnológica e industrial es que cambiará la fuerza laboral de la sociedad actual y de las futuras. “La Industria 4.0 tiene la capacidad de transformar radicalmente la manera en que se trabaja: no solo el número de puestos, sino la forma misma en que se realiza el trabajo”, aseguró Guy Ryder, director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), durante su intervención en un panel del FEM.

Y es que no solo las fábricas tendrán que transformarse, los empleados también deberán hacerlo. El mismo estudio ‘El futuro de los trabajos’ reveló que dentro de los próximos cinco años, el 35 por ciento de las habilidades laborales que hoy son importantes habrá cambiado. Para el 2021, las tres cualidades más relevantes en el personal serán la forma para resolver problemas complejos, el pensamiento crítico y la creatividad.

EMPRESAS INTELIGENTES, GRANDES PROTAGONISTAS

Un aspecto clave de la Industria 4.0 es que los clientes demandan cada vez más productos de alta calidad y personalizados, con un tiempo de producción menor, por lo que las compañías tendrán que invertir en digitalización para ser competitivas. El potencial que tienen para transformarse es enorme y traerá con él una nueva forma de producción, basada en la implementación de fábricas inteligentes. Esto permitirá hacer más eficiente la cadena productiva, simular un producto digitalmente o en prototipos 3D, prevenir y reparar defectos a través de procesos automatizados y reducir los costos operativos.

“Por una parte, los consumidores demandan productos personalizados pero, eso sí, al precio de artículos producidos en masa. Por otra, hay que agilizar los procesos para ganar velocidad porque el time to market se ha reducido. Nada de esto se puede hacer sin la digitalización”, destacó Rosa García, de Siemens.

Uno de los ejemplos sobre industria inteligente más relevantes y conocidos es el de Amazon, el sitio de ventas por Internet más grande del mundo. Desde el momento en el que se registra una orden hasta que el paquete está listo para ser enviado hay menos de un minuto de trabajo humano; el resto de labor la hacen robots y sistemas automatizados. Gracias a esto, la compañía estadounidense –que cuenta con más de 220.000 empleados en todo el mundo, según un estudio de la firma Jackdaw Research– ha logrado que los procesos de gestión y envío sean más rápidos, eficientes y seguros, y ya tiene previsto implementar el servicio de entrega con drones en el Reino Unido para el próximo año.

En Colombia se destacan casos como el de Bavaria, que viene digitalizando sus plantas en el país para hacer más eficiente el proceso de producción de la cerveza.

La Cervecería del Valle, en Yumbo, es hoy la más moderna y eficiente de América Latina, pues cuenta con la tecnología más reciente de la multinacional alemana Siemens en sistemas de eficiencia de máquinas, de información de laboratorio y de modelado de capacidad de planta y planeación de producción. La planta de Yumbo está equipada con cerca de 170 transmisores de presión Sitrans P y más de 150 transmisores de temperatura, así como caudalímetros y analizadores, los cuales permiten una operación más controlada, eficiente y rápida.

Hoy ya son múltiples casos como estos que demuestran que la Cuarta Revolución Industrial ya es una realidad y seguirá impactando todos los ámbitos de la sociedad, desde la medicina, la educación y la salud, hasta el transporte y la comunicación. El desafío ahora, tal como lo plantea Schwab, es ver cómo reaccionarán a estos desarrollos las empresas, los gobiernos y los ciudadanos.

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