13Jul

Por: Luis Eduardo Forero Medina
Los términos Cuarta revolución industrial (CRI) se acuñaron en 2016 por Klauss Schw en el libro La Cuarta Revolución Industrial; considerada como la siguiente saga de la primera (mediados siglo XVIII), segunda ( 1850 a 1914) y tercera revolución industrial, calificación esta sugerida por Jeremy Rifkin; caracterizadas respectivamente por la mecanización, electricidad y la informática, ésta ultima la que abrió el paso a la también llamada industria 4.0, que para la mayoría de expertos es una realidad, la estamos viviendo, ya empezó, ya está aquí, no tiene vuelta atrás; para otros, està al borde de llegar la CRI que marca un antes de y un después de; no faltan los que se cuestionan ,¿Y ahora qué hacemos?, o consideran que son trucos y hasta ciencia ficción; todos se preguntan, ¿Estamos preparados para la Cuarta Revolución Industrial?

De acuerdo al informe del Foro Económico Mundial, el 75% de los empleadores encuestados encuentran muy probable que para 2022 sus industrias adopten totalmente tecnologías como internet de las cosas, machine learning ( forma de la IA que permite a un sistema aprender de los datos, no de la programación), y cloud computing (computación en la nube), llegando a desaparecer por estas tecnologías cerca de 75 millones de puestos de trabajo. En este propósito se acude de la misma manera a algoritmos, a la biotecnología, block chain (Bitcoin, v.gr), cadena de bloques, computación cuántica, computación cognitiva (hija directa de la IA), inteligencia artificial, internet de las cosas, impresión 3D, nuevos materiales, nanotecnología (manipular la materia a escala atómica y molecular) plataformas tecnológicas, realidad virtual, robótica, sistemas ciberfísicos, trazabilidad digital y vehículos autónomos (drones). A partir del 2022, las habilidades demandadas para desempeñar la mayoría de los trabajos cambiarán drásticamente (“The future of jobs”).
Para 2021, un informe pronostica que existirán 28.000 millones de dispositivos conectados, más de la mitad son enlaces máquina a máquina (M2M) y de Io T. o Internet de las cosas. (Ericsson). En 2050, cuando el volumen de transporte de mercancías por carretera se cuadruplicará, los camiones, trenes y barcos, muchos de ellos serán no tripulados; manejados por un computador que interactúa con pasajeros, peatones, centrales logísticas, otros vehículos y los sistemas de gestión de tránsito; además disminuyen las emisiones de CO2. El GPS de los autos, se comunicará “con la instancia necesaria en caso de una emergencia; o un reloj inteligente que no sólo te avise si algo va mal con tus signos vitales, sino que alerte al servicio de salud más cercano”. (Maria Fleischmann).
Antes o después de la mitad del siglo XXI, las casas serán inteligentes; las cadenas de producción podrán informar de dónde proviene determinado producto agrícola, desde el cultivo hasta la mesa; las faenas agrícolas como siembra, suministro de nutrientes, irrigación y el monitoreo de los cultivos, lo efectuarán drones; incrementando la producción tan necesaria por el aumento de bocas por alimentar. Los inventarios y muchas labores manuales, las realizarán esos vehículos autónomos, que serán utilizados masivamente también para entregas a domicilio a lugares lejanos o difíciles de transitar. En el comercio funcionarán más almacenes con robots, que localizan, empacan y envían las compras en un santiamén. En 2018, China contaba con más de 400.000 robots industriales. El mundo productivo del año 2050 será diferente al que conocemos (Agustina Calatayud, BID). “Hecho en el futuro”: es la etiqueta que necesita el sector manufacturero (Banco Mundial). En Latinoamérica y los países de habla hispana, Colombia es referente internacional desde 2019, cuando se inauguró en Medellín, el primer Centro para la Cuarta Revolución Industrial.
Las objeciones más comunes que se presentan contra la CRI son la inmensa grieta tecnológica que impide a millones de personas acceder a internet; la falta de capacitación en esas tecnologías; la posible pérdida de empleos, aceitando la competencia hombre-máquina, que proponen reparar con prestaciones sociales e indemnizaciones; la probable amenaza a la seguridad en general. Las empresas más avanzadas no están desplegando tecnología avanzada con el fin de reemplazar operadores humanos ( Mckinsey & Company). Conforme a un estudio, solo el 14% está altamente confiado en que sus organizaciones pueden apalancar efectivamente los cambios (Deloitte/ Forbes Insights). En ocasiones la CRI es vista como “un nubarrón en el panorama laboral futuro”.
De acuerdo a Unctad (La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo), “la industria 4.0, puede cambiar las reglas del juego para los países que emprenden el camino de la industrialización. La consecuencia posible es que las ventajas de cualquier aumento de productividad recaigan en los propietarios de un puñado de empresas y la distribución de los ingresos llegue a distorsionarse hasta un grado incompatible con la estabilidad social.”
El Banco Mundial indica que los países en desarrollo no solo deben adaptarse, sino repensar sus estrategias; esbozando que la mejor vía es promover la Competitividad, la Capacitación y la Conectividad, las tres C con las que además de enfrentar los desafíos, se generan oportunidades generales.
Para convivir con la CRI, la mejor opción, sostienen los especialistas, es cultivar las habilidades humanas como la creatividad, el pensamiento crítico, la persuasión y negociación, la resiliencia, la resolución de problemas y la flexibilidad, el liderazgo y la inteligencia emocional.
@luforero4

Fuente : https://www.radiosantafe.com/2021/07/12/542050/

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